Pozuzo: Tierra de conquistas y aventuras
No es ninguna exageración, Pozuzo fue la tierra prometida para cientos de austro alemanes que huyeron de la miseria y el hambre que azotaba sus paÃses hace más de un siglo para establecerse en esta región que prometÃa abundancia y bienestar. Ubicado en la provincia de Oxapampa (Pasco), Pozuzo se extiende a lo largo de fructÃferos valles de la selva central, con un clima bastante cálido y húmedo todo el año. Para llegar aquà es necesario recorrer, por tres horas, un fangoso y angosto camino de 82 kilómetros que serpentea elevadas montañas cubiertas de frondosa vegetación.
Al llegar a Pozuzo capta rápidamente la atención el estilo arquitectónico de la mayorÃa de viviendas. Las más antiguas son todas construidas con madera, ventanas y techos bastante simpáticos que son inspiración de los pueblos de Austria y Alemania. Por otro lado, las constantes migraciones de otras regiones vecinas están modificando el paisaje urbano, plasmando las frÃas viviendas rectangulares y de cemento.
La vida aquà es bastante apacible, la mayorÃa de la población sale a trabajar en los fundos y haciendas aledañas, quedando las calles desoladas, hasta el fin de semana, donde el pueblo recobra vida organizando ferias o desfiles, o sencillamente conversando en alguna esquina.
Viaje a la deriva
Pozuzo está plasmado de una riqueza histórica sin igual. Todo empezó con el gobierno del Mariscal Ramón Castilla quien, impulsado por adherir la inexplorada zona de la selva a la economÃa del Perú, inició su plan de colonización de dichas tierras. Por otro lado, dicho proyecto fue acogido por el Barón Cosme Damián Shutz Von Holzhausen, quien vivió en el paÃs por muchos años, y propuso al presidente Castilla traer a colonos austro alemanes para fundar la región del Pozuzo. Luego de concretar el apoyo y tras largos preparativos, el 29 de mayo de 1857 zarpó el velero “Norton†del puerto de Amberes, Austria. Eran 300 personas que se dirigÃan al puerto de Huacho, en Lima, convencidos que encontrarÃan tierras mejores. El viaje fue largo y fatigoso. La tripulación no encontró reposo en ningún momento, pues apenas atracaron en el puerto fueron sometidos a cuarentena. Iniciándose asà su estadÃa en el paÃs en toda una plegaria. La ayuda prometida por el gobierno de aquel entonces fue muy escasa, pronto iniciaron toda una aventura para llegar al lugar que les prometieron colonizar: Pozuzo.
Anduvieron dos años caminando y cruzando los más agrestes parajes. Muchos no soportaron la travesÃa. De 300 que partieron de Austria, sólo llegaron 174. El resto padeció de hambre y enfermedades propias de la zona. AsÃ, el 25 de julio de 1859, estos cansados viajeros fundaron la colonia del Pozuzo, prometiendo trabajarla y hacerla fructÃfera para sus hijos.
Tiempos de represión
Las secuelas de la segunda guerra mundial llegaron hasta estos lugares alejados de Alemania. La situación empeoró para los pozuzinos cuando el Perú declaró la guerra a dicho paÃs, iniciándose una represión contra todo lo que se refiera a la cultura alemana. Fueron años trágicos para la colonia, pues aunque no hubo una prohibición directa, pronto abandonaron sus costumbres, e incluso se abstuvieron de hablar libremente el tirol (dialecto alemán). Hoy los jóvenes tratan de redescubrir lo que en algún momento les perteneció a sus ancestros mediante diversos programas culturales.
Vida cotidiana
En Pozuzo existen personajes curiosos, amantes de la naturaleza y su pasado. Fraud MarÃa Egg es una mujer amable, siempre dispuesta a llevar a los turistas por lugares que no figuran en ninguna guÃa turÃstica, pero que conducen a paisajes conmovedores y cargados de una naturaleza casi intacta.
El sendero “Emperador Guillermo II†(personaje austriaco) es uno de los tantos caminos que fueron cruzados por los primeros colonos, allá por el año 1850. Hoy esta ruta es aún transitada por la población local.
MarÃa Egg posee un interesante proyecto de restauración de una de las primeras viviendas que se construyeron en estas zonas hace más de un siglo. Ella es la heredera de una vieja casa de madera, con el estilo austro alemán plasmado en cada rincón. MarÃa guarda en su memoria cómo vivÃan sus abuelos y demás familiares, quien pretende restablecer las costumbres y acercarse lo más posible a la forma cotidiana y simple de la existencia en aquellos tiempos.
La vieja casa está alejada del pueblo, rodeada sólo por árboles nativos como el chontaquiro, ulcumanu, cedros o taras. Egg conoce caminos originales, muchos cubiertos por la espesa vegetación, pero que conducen a laberintos y cuevas que en un tiempo habitaron los yaneshas, tribu que habitó estas tierras hasta hace pocos años.
Futuro prometedor
Pozuzo es una tierra reconocida por su producción ganadera. La abundancia de pastos garantiza la abundancia de carnes y leche de muy buena calidad. La industria forestal está desarrollándose con fuerza. Los suelos húmedos permite el crecimiento de diversas variedades de árboles nativos o foráneos. La madera es uno de los recursos que más beneficios aporta a la región. Los pozuzinos saben muy bien las ventajas económicas que tiene un manejo racional de los bosques, prolongando los beneficios para las futuras generaciones.
Los pozuzinos son bastante amables y respetuosos. Aquà prima el orden y trabajo. La vida cotidiana es medianamente cómoda a comparación de otros pueblos ganaderos del paÃs, muchos en condiciones de pobreza.Venir a Pozuzo es encontrarse con una historia maravillosa y un futuro prometedor; no es privarse de las comodidades de las grandes ciudades. Al contrario, es encontrarle el gusto a una vida más acorde con la naturaleza.